
...le llaman casualidad,
cuando no supe agradecerle sus manos tibias
y el silencio se tiñó de gris,
cuando subimos escupiendo al otro
y el Sr. Acabar de apellido Conelhambre se hace quimera.
... le llaman casualidad,
cuando la lluvia se entrega
musicando nuestras tardes de mayo,
cuando el tren partió a las cinco
y llegaste a la cinco y un minuto.
...le llaman casualidad,
cuando perdí los zapatos,
el camino me besó con sus secretos
y aprendí.
Sólo sé
que por decidir una madrugada,
de casualidad,
que ya no te amaba,
aun sigues aquí adentro.
cuando no supe agradecerle sus manos tibias
y el silencio se tiñó de gris,
cuando subimos escupiendo al otro
y el Sr. Acabar de apellido Conelhambre se hace quimera.
... le llaman casualidad,
cuando la lluvia se entrega
musicando nuestras tardes de mayo,
cuando el tren partió a las cinco
y llegaste a la cinco y un minuto.
...le llaman casualidad,
cuando perdí los zapatos,
el camino me besó con sus secretos
y aprendí.
Sólo sé
que por decidir una madrugada,
de casualidad,
que ya no te amaba,
aun sigues aquí adentro.